Tradición Familiar

Ya van tres generaciones, del Cerro, al frente de negocios de comercio de alimentación en Santander. Con sus actuales tiendas DiFERENTE han alcanzado el grado de excelencia. Ello, a base de dar calidad al mejor precio. Haciendo honor al lema “Que poco cuesta lo bueno en Diferente” y mediante tradición famliar.

La familia del Cerro lleva más de sesenta años atendiendo al público más exigente y entendido de la ciudad. El mismo, que confía en los buenos productos que sirve Diferente en sus dos tiendas de la calle Vargas y el Sardinero.

EL ORIGEN DIFERENTE

Lázaro del Cerro Portillo, fundador de la saga, comenzó con un pequeño almacen de ultramarinos en la esquina de Santa Lucía con Lope de Vega allá por el año 1940. Su hijo Juan del Cerro Amparán supo transformar, en 1961, la tienda en uno de los primeros supermercados de la ciudad.

El éxito de la fórmula de autoservicio le animó a ser valiente e innovador, perdiendo el miedo al cambio. Supo descubrir las necesidades y demandas del público y encontró un “nicho de mercado” en la especialización alimentaria. Se percató que ante las ofertas de las grandes superficies y de las cadenas de alimentación, había un público exigente que buscaba la calidad, la “marca” y la excelencia a buen precio. Así nació Diferente en la calle
Vargas. Un comercio especializado de alimentación “delicatessen” con una gran gama de productos de primerísimas marcas de jamones, embutidos, conservas, bodega de vinos y licores, selecta sección de congelados y cuidada carnicería.

La respuesta positiva del público no se hizo esperar. No sólo captaba clientela de su entorno, en el centro de Santander. –“Desde la periferia de la ciudad, veíamos que venían, y siguen viniendo, clientes a comprar nuestros mejores productos a la tienda de Vargas”, – nos dice Juan del Cerro, padre. “Por eso me decidí a abrir la tienda del Sardinero en los bajos del Hotel Santemar. Y acerté, gracias al público de la zona”.