Viaje a la Bodega Mar de Frades. Vino Albariño.

Si te gustan los blancos, te contamos nuestra experiencia en la visita a la Bodega Mar de Frades. Un vino Albariño.

Blancos. Mimados. Vestidos de azul. Son Albariños. Los tratan con el máximo cariño y cuidado. Son azules y hace que los detectemos al instante. Los vinos de Mar de Frades fascinaron desde el primer día a Pilar, nuestra somelier, y aprovechando el verano decidimos viajar hasta Galicia para conocer la bodega.

Según su nota de cata, el Albariño Finca Valiñas presenta un brillante color pajizo dorado. Ofrece en la nariz aromas de flores blancas y frutas escarchadas, con notas ahumadas y recuerdos de bosque y almíbar. Y en nuestra en boca sutiles notas salinas y balsámicas. Estas observaciones cobran todo su sentido al asomarse al paisaje que rodea la bodega, en la ladera del monte Valiñas, a la vista de la ría de Arosa.

Las Viñas de Vino Albariño

La finca es perfecta por su orientación al norte. Su relieve escarpado y la disposición de las viñas en escalones, favorece la influencia homogénea del mar sobre todas las plantas. El suelo es arenoso y granítico, pobre en materia orgánica y poco profundo.

Imprime su carácter mineral a estas cepas cuya concentrada producción, de tan solo 3,3 hectáreas, se dedica en exclusiva al Finca Valiñas. El vino estrella de la firma.

El Grupo Diego Zamora adquirió la finca en 2001. Impulsó Mar de Frades, con una filosofía de hacer vinos innovadores en el marco de la D.O. Rías Baixas. Aquí es donde se producen los vinos blancos más sofisticados y sugerentes de España, característicos por su frescura e intensidad aromática.

Visita al Viñedo y al Origen del Vino Albariño

El día soleado de julio nos ofrece una vista inmejorable del Val do Salnés, capital histórica del Albariño. Todo el paisaje parece tapizado por el verde brillante de los viñedos. Es característico del vino de esta D.O. que las cepas no se cultiven en espaldera, sino en emparrado. Es decir, elevadas sobre el suelo para evitar la humedad del suelo, y extendidas horizontalmente para aprovechar el sol al máximo. Esta modalidad obliga a realizar todo el trabajo manualmente.

Las plantas, de más de treinta años de antigüedad, se encuentran ya repletas de racimos. Hoy, sol no falta, y el agua, estando en Galicia, se supone que tampoco (la humedad ambiente nunca baja de 50% y se mantiene como media en el 70%). De todas maneras la finca cuenta con un riego por goteo.

Se mantiene, sin embargo, la vegetación silvestre del suelo. «Es bueno que las cepas estén un poco llorosas”, dice Víctor Cortizo, el enólogo a cargo de la finca.

Por eso es tan importante la labor constante de estructura de la planta, seleccionando las varas de producción para configurar la cepa de manera óptima. Aún las cepas más longevas, que Víctor conoce casi una por una, se mantienen con un recorrido corto, para garantizar la oxigenación perfecta, de la hoja a la raíz.

Vino-Albariño

Instalaciones Mar de Frades

Las instalaciones de Mar de Frades (el “Mar de los Frailes”, que fueron los primeros vinateros de esta región) ocupan un moderno edificio cuya fachada se eleva como la vela de un barco.

Su amplia zona social y recepción cuenta con maravillosas vistas al valle. El amplio patio junto a la nave estará repleto de actividad en otoño cuando un buen número de proveedores-colaboradores nos traigan la materia prima del Valle de Salnés.

Toda la uva se selecciona cuidadosamente en bodega, con los estándares más elevados de calidad. Las uvas llegan en cajas azules, que Mar de Frades ha distribuido previamente entre los productores. “Solo aceptamos la uva que llega en nuestras propias cajas, que cuidamos, limpiamos y desinfectamos en cada uso. Y en las que no pueden cargarse más de 18 kilos. Hacemos todo lo necesario para que la fruta llegue desde las fincas cercanas en el más perfecto estado”.

Mediante un robot de análisis aromático de última generación, el primero que se instala en Albariño. Se evalúan finca por finca los índices de intensidad aromática, acidez y maduración. Siguiendo los dictados, en parte de la tecnología, y en parte del saber y la intuición, se mezclan las frutas para obtener la combinación precisa Mar de Frades. Como si de un perfume se tratara.

Una vez en las cubas, cada uno de los tres vinos de la firma sigue su propio proceso. El Mar de Frades, sometido a “frío y tiempo” por el periodo oportuno, se convertirá en el caldo cristalino con el punto perfecto de acidez que ya conocemos. El Finca Valiñas madurará sobre sus propias lías. Pasará seis meses en barrica de roble francés, de donde tomará sus matices de bosque y su cremosidad sutilmente ahumada. Por último, el Brut Nature es la apuesta más innovadora de Mar de Frades. Es pionero en la zona en elaboración con el método de segunda fermentación en botella, para obtener una burbuja totalmente natural.

Para culminar esta jornada espléndida, la bodega nos ofrece una generosa degustación de sus blancos, maridados con sabrosos bocados del mar recién traídos desde O Grove. Todos los vinos son de nota, tienen personalidad, son divertidos y elegantes; un reflejo de las personas que los elaboran. Una vez más, comprobamos cómo el Finca Valiñas sobresale con su madurez sofisticada. Víctor no hace nada por ocultar su evidente felicidad de enólogo satisfecho. “Somos afortunados, no todo el mundo puede hacer un blanco como éste”.

En DIFERENTE, tienda de productos gourmet, queremos que disfrutes de estos vinos. Por eso, los puedes encontrar en nuestras tiendas de Vargas y El Sardinero en Santander.

Si quieres saber más sobre otras bodegas, no te pierdas nuestras visitas a las Bodegas Ramón Bilbao y a las Bodegas Itsasmendi